59 años han pasado de la muerte de María Eva Duarte de Perón, la mujer que suscitó fuertes pasiones, desató torrentes de afectos, océanos de amor y que, a la vez, despertó intensos odios, surcados en ocasiones por rabiosos celos. Diosa o pecadora, su personalidad marcó raizalmente al peronismo vigorizando su fuerza de pueblo.
Haciéndose cargo de su poder y magnetismo, tuvo la grandeza de ponerlos en función de los derechos de los trabajadores de la ciudad y el campo, de las discriminadas y los discriminados, abonando caminos de justicia y equidad sociales. Con sus obras, su pensamiento y su creciente compromiso militante, María Eva Duarte de Perón se parió a sí misma como la Evita de los trabajadores, la Evita de los pobres, la Evita de los y las humildes. Ella sigue siendo hoy fuente de inspiración y de vida para millones de argentinos y argentinas.

